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FUENTE BIOPLANET
NOVIEMBRE 2007
 

El baile donde ninguno sobra: Innovación en medio del cambio cultural
De las tramas sociales construidas por el ser humano, pocas son tan peculiares como el mundo de la investigación y la ciencia. Como toda organización social este tiene fortalezas y debilidades, así como también ritos y costumbres que han dado origen a muchos clichés en la cultura de masas, que no siempre se condicen con la realidad que se vive en los centros de investigación y en las empresas biotecnológicas.

Luces de neón caen sobre la biotecnología
La biotecnología es un mundo apasionante, nacido de la observación, la investigación y la experimentación y actualmente es uno de los campos de trabajo más activos tanto por su aporte al conocimiento del ser biológico, como por su enorme potencial de explotación económica, lo que ha permitido la concentración personas talentosas, creativas y competitivas en todo el mundo. Esta verdadera industria del conocimiento, en término de imágenes simbólicas está asociada a gente enmascarada que trabaja en laboratorios de alta complejidad, rodeada de microscopios, manipulando jeringas o pipetas, en donde todo se inunda de reflejos y luces de color artificial y donde explícitamente siempre está presente la doble hélice del ADN, que es reproducida en innumerables logotipos de empresas biotecnológicas de todas partes del mundo.

 

Esta potente imagen de la biotecnología, muchas veces nos hace olvidar que su origen es remoto en un mundo que no conocía el ADN, sin luces artificiales cuando el hombre empezó a producir pan, vino o cerveza, utilizando levaduras o incluso más atrás en el tiempo y dependiendo de la óptica histórica utilizada, podría situarse en los albores de la agricultura.

 

Mundos paralelos más allá de los papers
El papel que juega la investigación científica en el desarrollo económico social de un país como Chile y su complementariedad con el aporte cultural histórico que siempre ha ejercido, es un tema que tiene importancia trascendental para el Dr. Flavio Salazar en su rol como investigador del Nucleo Milenio de Inmunologìa e Inmunoterapia en el área del cáncer. A su modo de ver el ser humano es creativo por definición y por lo tanto “la creatividad o bien puede transformarse en un lujo que forma parte solamente de mentes especializadas, o puede explotar en aplicaciones o conocimientos nuevos, siempre que se trabaje en equipos con visiones y talentos diversos y en el caso de la investigación científica, con respaldo científico sólido”. Desde su perspectiva la biotecnología en Chile no está en pañales y por el contrario existe en nuestro país un desarrollo científico objetivo que, aunque inmaduro, posee un alto potencial biotecnológico y una creciente masa crítica conformada por científicos y profesionales del más alto nivel en algunas áreas específicas. “El problema actual es que para aprovechar toda esta potencialidad necesitamos generar un cambio cultural profundo, en primer lugar entre nosotros mismos, los científicos, que por nuestro papel central en la innovación basada en ciencia, estamos obligados a predicar con el ejemplo”.


Salazar añade que al inicio de su carrera, al igual que muchos otros científicos, pensó que su mundo estaría limitado a los laboratorios, los papers y los congresos. Pero la actual política científica del país, le obligó a repensar su rol y sin preparación alguna fue lanzado al mundo de los negocios, la protección intelectual, la transferencia tecnológica, el marketing, los VAN y los TIR. “En algún momento me dio la impresión de que quienes diseñaron la gestión de los proyectos, asumían que el líder científico era una persona que vivía en un universo paralelo de 48 horas diarias y como esto no es así, organicé un equipo multidisciplinario conformado en su núcleo por científicos y complementado con profesionales de otras áreas, lo que generó la fundación de la empresa biotecnológica Oncobiomed, que en conjunto con la Universidad de Chile, transfiere al mercado terapias inmunológicas contra el cáncer, desarrolladas a partir de nuestra investigación”. Recientemente este esfuerzo innovador fue reconocido con el premio AVONNI al innovador destacado, que es un reconocimiento otorgado por CHILE-INNOVA, una organización de empresarios y autoridades. “Siempre es reconfortante recibir reconocimiento de personas y grupos que no forman parte del mundo científico, ya que es una demostración de la importancia social que está teniendo la actividad científica y su valorización como aporte al desarrollo” señala Salazar.

Multiplicación de roles
El Dr. Carlos Ferrada y la Dra. Mercedes López son médicos cirujanos y socios en Oncobiomed y han compartido experiencia, tanto en investigación como en generación y gestión de proyectos con el Dr. Salazar. A su modo de ver el cambio es parte integral de las sociedades dinámicas y ante cada solución surgen nuevos problemas. Para el Dr. Ferrada la limitación principal para alcanzar el desarrollo como país pasa por un problema de autolimitación y autocensura mental. “En países de desarrollo medio como Chile, existe la mayoría de las premisas materiales que permiten abordar numerosos desafíos de gran envergadura, pero muchas veces la existencia de complejos y en cierto grado de conformismo, hacen que no nos creamos capaces de competir globalmente” y continúa explicando - “Pocos pensaban que en nuestro país se podía diseñar y ejecutar estudios clínicos de avanzada y hoy nos enorgullecemos de haber tratado más de 60 pacientes con una terapia diseñada y ejecutada completamente en Chile y con resultados muy auspiciosos”.

Por otra parte, para la Dra. López la globalización llegó para quedarse, pero para que como sociedad podamos beneficiarnos hay que estar atentos y abiertos al cambio cultural.

Por eso asegura- “en mi caso particular soy médico por vocación, pero mi quehacer científico me hizo comprender que en un mundo globalizado el acceso de los pacientes a mejores medicinas no depende solo de la buenas intenciones de los profesionales de la salud, sino que también de las empresas farmacéuticas, las que constituyen un filtro esencial para el desarrollo y aplicación de nuevos fármacos.

Una nueva droga, por muy beneficiosa que sea para la salud humana, corre el riesgo de perderse y jamás producirse, si no se cuenta con una estrategia de protección intelectual que le otorgue un valor comercial que atraiga capitales para su explotación”. La Dra. López piensa que mediante la transferencia de las tecnologías generadas en la investigación hemos acercado a pacientes a medicina de punta que en otras condiciones jamás estarían a su alcance en Chile.

Multidisciplina para la sociedad del conocimiento
Así como avanza en el mundo científico, también este equipo ha realizado descubrimientos en el quehacer empresarial. Uno de ellos es que las empresas luego de un tiempo empiezan a adquirir vida propia, legitimadas por el mercado que no necesariamente las asocia a sus propietarios. El Dr. Salazar agrega “este hecho que es de conocimiento amplio, nosotros no lo percibíamos y resulta que tiene implicancias incluso para la valoración comercial de una empresa”. Agrega - “También gracias a la participación en ferias de negocios biotecnológicos, descubrimos algo sencillo y simple: Gran parte de las empresas biotecnológicas, incluso en países desarrollados son pequeñas como la nuestra y su capital real está constituido por la tecnología desarrollada más el conocimiento asociado a esta”.


Así como el conocimiento posee un valor comercial, la experiencia en la elaboración y ejecución de proyectos de investigación y desarrollo puede ayudar a otorgar valor comercial a otros proyectos científicos que siempre habían sido abordados con la legítima lógica de la curiosidad intelectual. Por lo mismo asesorías en este campo, se han transformado en un nicho en crecimiento a partir de la necesidad estratégica de Chile de invertir en innovación para acelerar el desarrollo, del incremento de nuevos fondos fiscales provenientes del royalty minero así como del consenso político existente en que construir una sociedad del conocimiento es un tema país.

Es en esta dirección que el equipo emprendedor liderado por estos profesionales, ha creado Bionex, empresa que tiene como objetivo crear valor para sus clientes, ayudando a transformar proyectos científicos básicos en proyectos de I+D y transferir innovaciones científicas con posibilidades al mercado global.

 

 

Lo pequeño no quita lo global
Eugenio Rivas es publicista y uno de los socios en este nuevo emprendimiento y se siente un testigo privilegiado de los fenómenos que conlleva la innovación en nuestro país. “Estoy relacionado hace unos 5 años a este equipo y he observado un cambio cultural que posiblemente a los científicos involucrados les he difícil ver por el grado de dedicación que su trabajo implica y también porque existe la tendencia de ver más las debilidades que las fortalezas”- asegura. “Por lo mismo no dudé en incorporarme como socio en Bionex, fundamentalmente porque resulta muy motivador poner mis habilidades profesionales al servicio de áreas como la biotecnología que me resultaban tan lejanas en un comienzo”.

La realidad es que pocos proyectos se transforman en éxito económico y para algunos la dificultad estriba en que se trata de Pymes con poco capital. Para Eugenio Rivas el concepto de Pymes esta mal aplicado, puesto que si bien se podría entrar en esta categoría desde el punto de vista de facturación anual, la realidad es que es difícil catalogar de Pyme a empresas que cuentan con personal y/o socios altamente calificados, muchos de ellos Ph.D., médicos especialistas o profesionales con estudios de Postgrado, que poseen una red de contactos internacionales y acceso a fondos fiscales, lo que obviamente le otorga un mayor valor a la empresa.


Por estas razones estos emprendedores plantean que una definición más real debería ser “empresa del conocimiento”, destacando que actualmente en el mundo de la biotecnología nacional es común ver alumnos extranjeros en práctica, científicos y empresarios extranjeros integrados a la investigación nacional, litigios por marcas o dominios en internet, cuando hace solo un par de años a nadie parecía preocuparle.


Por lo mismo este equipo multidisciplinario considera que la experiencia que poseen puede ser valiosa para otros científicos o emprendedores, especialmente cuando los tiempos se hacen más cortos y por ende el margen para cometer errores casi no existe.


FUENTE
Noviembre 2007
BIOPLANET

   
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